Equipo grande, recambio chico

EQUIPO GRANDE, RECAMBIO CHICO

Los suplentes de Racing tuvieron la oportunidad de mostrarse para subir escalones en la consideración de Cocca, pero ninguno dio la talla. Poco recambio.

El rendimiento del Racing B en el Florencio Sola fue muy deprimente. Desnudó un misterio y un miedo que, con mucho optimismo, se quería dejar bajo la alfombra: la composición del plantel sigue siendo deficiente. Ya no es desbalanceada como antes del último mercado, pero los integrantes del recambio son relleno malo. Banfield dejó en evidencia que, después del interesante once de gala, no hay más nada.

Encima, si a los niveles bajos se le suman errores desde el banco de suplentes se transforma todo en un coctel dañino. Más allá de los jugadores, Diego Cocca los expuso de más al colocarlos en un esquema extraño, sin trabajo e impropio de sus características. Leandro Grimi puede ser el lateral de una línea de cuatro, pero no en una de cinco. En ese plan, se necesita que las bandas sean de los “laterales volantes”. Pero la nula visión para atacar o progresar en el campo lo desfavorecieron.

Mientras que Brian Mansilla miró el juego desde el banco y Nicolas Oroz desde la tribuna del Sola, Marcelo Meli y Ricardo Noir volvieron a mostrar su poca capacidad de productividad (más el delantero que el volante) con sus malas decisiones, pases erróneos y escasa gravitación en el equipo. Sin embargo, las equivocaciones del entrenador también estuvieron en la delantera: sin referencia de área, se perdió Pablo Cuadra; mientras que Noir y Andres Ibargüen no tuvieron claro de qué jugaron. Apenas el ingreso de Martín Ojeda dio un poco de aire fresco.

Racing sigue sufriendo en defensa, pero el problema radica más en las limitaciones de los miembros que en el sistema. Los cinco de ayer fueron descoordinados, lentos para salir a presionar, estáticos para contener la movilidad de Pablo Mouche y Darío Cvitanich, y con problemas para sacar la pelota limpia desde el fondo. Eso, sumado a que Meli y Diego González jamás pudieron contener ni despegar.

A excepción de algún intento de Ibargüen, Cuadra y el ingreso de Ojeda, ninguno de los suplentes dio señales de pedir más minutos de juego. La tropa principal parece apta para imponerse en distintos escenarios, pero el plan de enviar al campo a todos los respaldos debería quedar archivada.