BANFIELD Y LA NOTABLE REACCIÓN ANTE LOS GOLPES

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El Taladro empató 2-2 en el Florencio Sola contra Nacional de Montevideo por la ida de la tercera fase clasificatoria para la Copa Libertadores. Luego de encontrarse dos veces en desventaja por goles de “Papelito” Fernández y Luis Espino, tuvo reacción y se repuso con tantos de Nicolás Bertolo y Darío Cvitanich.

Además de las ausencias de Gonzalo Bettini por sanción y de Jesus Dátolo por lesión, horas antes del partido Nicolás Bertolo pasó de titular a suplente. El “Emperador” apeló a un esquema poco usual en él: 4-3-3. En realidad, por momentos era un 4-5-1, con Pablo Mouche y Mauricio Sperduti por las bandas, Eric Remedi de volante de contención; Enzo Kalinski y Juan Álvarez por delante suyo, de interiores. Por su parte, Nacional utilizó a los mismos jugadores que habían vencido a Chapecoense, pero también hizo una variante táctica y jugó con un 4-3-3: Tabaré Viudez se movió más por derecha y Matías Zunino, el volante por ese lado, fue una especie de interior.

Con dos equipos que usan el mismo esquema, se caracterizan por el orden y tienen niveles parejos, lo más lógico era que se anularan y eso sucedió, por lo menos al principio. Ambos fueron cautelosos y en los primeros minutos arriesgaron poco, sin presionar y tirando pelotazos. Los extremos de ambos estaban sobre los laterales y los interiores sobre los volantes rivales. Todos los jugadores tenían una marca pegada y se hacía difícil progresar en el campo.

Con el correr de los minutos, se fue asentando Nacional. Se hizo más fuerte en la mitad de la cancha gracias al buen trabajo de Christian Oliva; manejaba mejor la pelota y ganaba las divididas. Viudez era el más peligroso, y junto a Jorge Fucile lastimaban por el lado de Adrián Spörle. Además, la defensa estaba muy firme y Banfield prácticamente no podía hacer jugar a Mouche y a Sperduti, lo que hacía que Cvitanich quedara aislado. El local podía ilusionarse solamente cuando Kalinski rompía, pero logró hacerlo nada más que al principio. Las únicas veces que llegó en el primer tiempo fueron por remates de lejos o por pelotas paradas. Igualmente, el dominio visitante tampoco fue sostenido y se diluyó rápido.

Apenas empezó el segundo tiempo, Diego Arismendi le ganó a Renato Civelli en un corner y Fernández puso el 1-0 para Nacional. El gol cambió la dinámica del partido. Banfield sabía que el resultado no le servía y tuvo una reacción muy buena. Falcioni decidió que entrara Bertolo por Álvarez y el cambio fue muy productivo por partida doble: por un lado, sumó a un hombre muy desequilibrante por la banda izquierda y por otro, Mouche pasaba a jugar de delantero por afuera, lo que mejor sabe hacer y sin obligación de retroceder. El esquema pasó a ser 4-4-2. El Taladro se paró en campo rival, empezó a atacar mucho por la banda derecha con combinaciones entre Mouche, Sperduti y Jorge Rodríguez, y de un centro de este último vino el empate del recién ingresado.

Banfield siguió jugando mejor durante unos minutos más. El mediocampo presionaba más arriba y recuperaba mucho, con buenas tareas de Remedi y Kalinski. Bertolo había entrado muy bien y Mouche sorprendía por ambos lados. Sin embargo, el dominio del local tampoco duró demasiado y volvieron a repartirse la pelota. El “Cacique” Medina puso a Gonzalo Bergessio por Viudez y a Gonzalo Bueno por Carlos Da Pena y también pasó a jugar 4-4-2. El Bolso empezó a manejar más la pelota y a inquietar por los costados. Y otra vez le sacó demasiado jugo a su mejor momento, ya que Zunino desbordó a Spörle y Espino apareció sorpresivamente en el área para poner en ventaja al equipo uruguayo. Nacional hizo gala de su efectividad y volvió a mostrar que podía convertir sin llegar demasiado.

Si el 0-1 no le servía a Banfield, el 1-2 muchísimo menos, ya que lo obligaba a meter mínimo dos goles en Montevideo. Pero otra vez la reacción ante el golpe fue notable. Volvió a jugar en campo rival y a pelotear a Esteban Conde, igual que en los últimos cinco minutos ante Independiente del Valle en Ecuador. Con mucho empuje metió en su propio arco al equipo de Medina, que se dio cuenta de que iba a ser difícil salir y puso a Álvaro González por Fernández, dejando solo a Bergessio adelante. El local acumuló situaciones claras. Falcioni decidió meter a Julián Carranza, un juvenil de 17 años que dejó buenas sensaciones siempre que le tocó jugar. Y este generó el empate sobre la hora que llegó por la vía menos pensada, de lateral. Ganó una pelota que parecía difícil y le sirvió el gol a Cvitanich, que esta vez definió muy bien. Ya en la última jugada del partido, Conde tuvo una atajada espectacular sobre Civelli, en lo que hubiera sido un triunfo agónico.

La derrota hubiera sido demasiado castigo para Banfield, ya que luego de los goles recibidos hizo suficientes méritos para empatarlo. El resultado le termina dejando buen sabor de boca por lo difícil que se había puesto el partido, pero igualmente no es positivo porque ahora está obligado a ganar en el Parque Central o a empatar convirtiendo dos o más goles, algo que no parece fácil. Por un lado, debe ser más consistente en el ataque y no llegar solo cuando se pone en desventaja y por otro, tiene que corregir urgente las desconcentraciones defensivas (especialmente por los laterales) debido a que en la Copa te suelen perdonar poco, como hizo Nacional. De todas maneras, y sobre todo teniendo en cuenta lo apático que pareció el equipo en algunos momentos del semestre pasado, son una gran noticia el poder de fuego y la capacidad de reacción ante la adversidad que mostró en estos partidos de Libertadores.

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