CON EL SELLO DE LA CASA

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La gran actuación de Banfield en la ida presagiaba una eliminatoria casi terminada. Todos los preceptos previos cayeron derribados ante la histórica arma del Pincha: el balón detenido. Dos envíos punzantes al primer palo, fueron capitalizados para un contundente 2-0 que pone a los dirigidos por Gabriel Milito en una nueva ronda de la Copa Superliga.

El partido del domingo pasado en el Estadio Único tuvo un resultado harto contundente para las actualidades de ambos equipos. La buena actualidad de varios juveniles de Banfield, entre sus puntos más altos Luciano Gómez y Agustín Urzi, quedó de manifiesto en el corto 1-0 tras el trámite del juego. Sin embargo, el déficit del Taladro a la hora de convertir dejó la serie más que abierta. Para este duelo, Milito optó por darle aire fresco al equipo: las salidas de Rodrigo Braña y Gastón Fernández fueron una clara muestra de la intención en este partido: combatir la mitad de la cancha con otra vitalidad y más presencia en las bandas.   

Estudiantes optó por tomar casi de forma individual a los mediocampistas de Banfield.

La calidad de Agustín Urzi por izquierda fue la vía de ataque elegida por Banfield, en tándem con Claudio Bravo, pero Estudiantes tuvo cubierto ese sector con Nahuel Estevez y Facundo Sánchez. Con todos los sectores de la cancha tomados, el equipo de Milito logró su cometido: limitar el juego y la movilidad de Banfield para presionar alto y salir rápido con un claro 4-1-4-1. En un minuto fatal para el equipo de Crespo, Urzi falló un mano a mano y Facundo Sánchez conectó un excelente centro de Nahuel Estevez. De ahí en adelante, Banfield nunca mas retomó el partido.

Sin demasiadas luces, el Taladro no renunció a su estilo, pero sin la habitual precisión ni intensidad, no logró generar demasiados sobresaltos a Estudiantes, que nunca renunció al plan inicial aunque en ese tramo posterior al gol, optó por replegar un poco más las líneas. El ingreso de Nicolás Bertolo por Luciano Galoppo evidenció la necesidad banfileña de ir a buscar más el partido. Como una cruel señal del destino, el manual de la pelota parada otra vez fue la vía elegida: centro de Matías Pellegrini al primer palo con la clara intención de que cualquier desvío la transformara en gol, y así fue.

La victoria de Estudiantes fue clara. Milito cambió la habitual forma de buscar protagonismo a través de la tenencia de la pelota y progresar con asociaciones. Hoy, el plantel pincharrata impone un estilo más combativo y de ataque bien directo, de acuerdo a lo que indica la clásica mística del club. Lo entendió Milito.

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