LA COSTUMBRE DE GANAR SIN JUGAR BIEN

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Una vez más, Boca no mostró un gran rendimiento, pero le alcanzó para superar a los suplentes de Banfield por 1-0 en el Florencio Sola con gol de Carlos Tévez y seguir tranquilo en la punta. La formula ya es costumbre; para la Superliga, alcanza. De cara a lo que viene, preocupa.

Guillermo Barros Schelotto tomó nota de la falta de juego en el mediocampo en el partido ante Temperley y decidió incluir en el once titular a Emanuel Reynoso, que jugó como interior izquierdo. Walter Bou salió del once, Carlos Tevez se paró como nueve y Boca volvió al 4-3-3. Por el lado de Banfield, la prioridad absoluta es la serie ante Nacional por la Copa Libertadores, por lo que Julio César Falcioni puso un equipo plagado de juveniles reforzado con Gonzalo Bettini y Jorge Rodríguez, habituales titulares. El esquema fue un 4-4-2 que buscaba contrarrestar al rival.

El trámite empezó muy favorable a Boca, lo que hacía pensar en un partido tranquilo. Tevez convirtió en una jugada típica de centrodelantero a los dos minutos tras una buena combinación entre Leonardo Jara y Cristian Pavón, y el Xeneize manejaba muy bien la pelota. Pareció haber recuperado la memoria, monopolizando el juego con las típicas posesiones largas que ponían nervioso al rival, que estaba demasiado pasivo. Pavón y Jara tenían muchos espacios por derecha y lastimaban por ahí, mientras que Reynoso aportaba lo suyo y Tevez dañaba cuando se tiraba atrás.

Pero ese tramo duró poco. Boca pareció relajarse, y además perdió precisión, ya no le duraba mucho la pelota. De esta manera, Banfield se puso rápido en partido. Fue creciendo cada vez más, presionando en campo rival y jugando adelantado. Recuperaba rápido e intentaba llegar por los costados, con un Luciano Gómez que le ganó constantemente en el mano a mano a Frank Fabra. Así casi llega el empate, con una chance muy clara de Agustín Fontana. El local era muy intenso en el mediocampo con buenas tareas de Juan Álvarez y de Nicolás Linares, y encontraba los espacios, mientras que el visitante cortaba poco en el medio. Edwin Cardona nunca entró en juego, Reynoso fue perdiendo peso y el único que podía inquietar era Pavón, que le ganaba seguido las espaldas a Claudio Bravo. Luego del gol, el equipo de Guillermo Barros Schelotto no tuvo más chances en toda la primera mitad.

En el segundo tiempo, Banfield perdió terreno y ya no pudo jugar tan cerca del arco de Agustín Rossi. Falcioni incluyó a Martín Lucero para ganar peso arriba, pero no cambió la historia. Si bien Boca no logró un dominio sostenido del partido, sí pudo tener un poco más la pelota y así alejar al rival. Pavón siguió siendo el más desequilibrante, y Tevez, de buen partido, seguía generando riesgo cuando se retrasaba, aunque en algunas jugadas no quedaba nadie como referencia de área ya que los volantes no llegaban. Una gran maniobra colectiva en la que Tevez terminó abriendo para Pavón y Nahitán Nández la tiró al travesaño fue una de las excepciones.

Con el paso de los minutos, el partido se fue poniendo cada vez peor ya que los dos equipos estaban imprecisos y se repartían la posesión. Guillermo sacó a Reynoso, que aunque no había tenido una gran noche, era el encargado de darle claridad al mediocampo, y entró Julio Buffarini para darle más dinámica. Nández -perdió mucho la pelota y mostró una floja actuación- pasó a la izquierda. Cardona siguió aislado en la banda y los laterales ya no pesaban. Falcioni puso al desequilibrante Claudio Villagra, pero Banfield ya no tenía espacios por los costados e intentaba con pelotazos a Lucero y Julián Carranza o con pelotas paradas. Wilmar Barrios quitaba mucho y Paolo Goltz estuvo muy firme, desactivando los ataques del rival. Así se fue yendo el partido, y recién en los últimos minutos el local pudo ilusionarse con el empate y meter en un arco a Boca, que terminó sufriendo.

Ganar sin jugar bien y estar puntero hace más de un año sin dudas son buenas noticias, pero el rendimiento de Boca ya empieza a preocupar cada vez más. No ha logrado ser muy superior a rivales con mucha diferencia de plantel como Temperley y los suplentes de Banfield. Guillermo cambia piezas pero desde la lesión de Fernando Gago, jamás pudo encontrar un buen funcionamiento colectivo. Ya es una constante de su ciclo ganar por la jerarquía de sus figuras (ahora Tevez y Pavón, antes Benedetto y Gago) o por jugadas aisladas. Para conseguir el bicampeonato probablemente le alcance, pero para hacer un buen papel en la Libertadores necesitará de un poco más. Lo bueno es que tiene un plantel largo con muchas alternativas y un gran margen de puntos en la Superliga, que le permite probar variantes con mayor tranquilidad. Siempre es más fácil hacerlo cuando el equipo gana y no hay urgencias por conseguir resultados.

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