UNA NOCHE SEVILLANA

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Entre Sevilla y San Petersburgo hay 3570 kilómetros de por medio. Sin embargo, Éver Banega jugó en Rusia como si estuviera en el mismísimo Ramón Sánchez Pizjuán. Con Argentina necesitada de fútbol y resultados, el volante surgido en Boca hizo su debut como titular con una primera mitad en la que demostró su jerarquía. Compromiso para ser siempre opción de pase, destino seguro a la pelota, asistente al espacio para Ángel Di María, y sobre todas las cosas, un socio para Lionel Messi, capaz de permitirle al genio argentino jugar en donde más daño hace: cerca del área rival.

El nivel de Banega, más allá de algunas molestias físicas en la previa al debut ante Islandia, confirma el error que significó jugar aquel primer partido con un doble cinco de marca como es el que hacen Javier Mascherano y Lucas Biglia. Si no fue el de Sevilla, debió ser otro futbolista de características similares, para organizar mejor el juego, ganar un toque de calidad en salida y capacidad de progreso. Ante Nigeria, Argentina jugó un primer tiempo de mucha concentración, pero fue Banega el que le permitió progresar en el campo y alejarse del fútbol siempre horizontal que lo vació de sorpresa ante Croacia: ninguno completó más pases que él (79 correctos sobre 89) ni le dio más pelotas a Messi (16).

En la última temporada, tras la llegada de Vincenzo Montella a Sevilla, Banega dejó la mediapunta para jugar en el doble pivote junto a Steven N’Zonzi; es decir, siguió siendo el organizador, pero desde un escalón retrasado. Pero ante ese cambio debió mejorar su ubicación sin pelota para tapar líneas de pase y que la línea de volantes se mantenga cercana a la de defensores. Eso le vino bien a Sampaoli para que cuando Mascherano decidía salir unos metros a presionar, a sus espaldas estuviera Banega y por momentos también Enzo Pérez, quien partió desde un costado pero luego pisaba carril central para juntar toques y control en esa zona.

El rendimiento de Banega en la Selección Argentina siempre ha sido irregular, pero en este problema han caído muchos más jugadores, con la diferencia de que no son muchos los que al mismo tiempo se han demostrado capaces de dar volumen de juego. Las posibilidades de que la Albiceleste siga en competición y continúe sumando confianza, estarán ligadas a la capacidad de Banega para hacerse dueño del mediocampo, la pelota y por ende, del partido. Cuando la pelota esté en sus pies, la intención será primero controlar y luego dar con el momento indicado para dañar.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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