BAÑO DE REALIDAD

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La excursión de Boca a Curitiba finalizó de la peor manera. La goleada por 3-0 a favor de Athletico Paranaense con un hat-trick Marco Ruben, sitúa al equipo de Gustavo Alfaro en la realidad que hoy le corresponde: la de un equipo en formación, largo y con ciertas desatenciones impropias de un equipo de jerarquía y aspirante al  máximo título continental.

En la previa, el partido entre argentinos y brasileros se avisoraba como una prueba de fuego para saber para en donde está parado el Boca de Alfaro. Con el esquema y jugadores habituales, el plan de Boca era simple: replegar las líneas para impedir el juego rápido, progresar con tenencia en el campo y explotar por la banda derecha donde estaba Sebastián Villa, de muy buen partido. En los primeros 20 minutos, Boca pudo abarcar mejor el campo e impedir los avances directos de su rival, con dos extremos rápidos como Nikao y Rony, y el ya mencionado Marco Ruben por el centro. Sin embargo, en ese tramo, también Boca dejó al descubierto su principal debilidad a lo largo de la noche: la presión alta no acompañada por los defensores, dejando las lineas muy separadas y una estancia detrás de los volantes centrales dispuesta al ataque franco del equipo brasilero.

Boca presiona arriba y no acompaña la defensa. Sale en largo Paranaense y recibe con campo abierto el extremo izquierdo, Rony. Una constante en la noche brasilera.

Mediando el complemento, el césped sintético comenzó a hacer mella en el físico de los jugadores de Boca y Paranaense comenzó a progresar mas rápidamente en campo xeneize. En un fallido cambio de frente de Darío Benedetto y un mal calculo de Buffarini, se activó la presión de Rony y tras un remate fallido de Luis González apareció el siempre oportuno Marco Ruben para decretar el 1-0. De ahí en mas, el Xeneize nunca volvió a controlar el partido.

En el segundo tiempo, el partido se rompió aún mas y el golpe por golpe fue una constante hasta que el colombiano Villa tuvo aire para tener a maltraer al lateral izquierdo Renan Lodi generando un sinfin de buenos regates y centros que ningún jugador de Boca pudo convertir. Con Boca desplegado en ataque, le robaron la pelota a Carlos Tevez y Paranaense llegó al área en dos toques para que Ruben amplíe la diferencia. La fatídica noche se cerró con una distracción generalizada en un córner.

Sin dudas, fue el peor partido de la Era Alfaro y los cuestionamientos vuelven a aflorar: ¿Será este el camino? Quedó claro que no todos los rivales son iguales. Quiza el molde de la Copa Libertadores pasada, donde Boca se cargó a dos equipos brasileros, con Pavón y Villa cubriendo las bandas y tres mediocampistas es una variante a recuperar, al menos como matiz. Por sobre todas las cosas, el equipo debe mejorar y cubrir todos los sectores del campo. Mejor que pase ahora…

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