RACING SE SUMERGE EN MÁS DUDAS Y NINGUNA RESPUESTA

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El equipo de Cocca está en el punto más flojo en todo el segundo ciclo del entrenador. Partido a partido aparecen más problemas y dudas mientras continúa la involución. Luego de la caída contra Argentinos, la Academia besó la lona y aparece la pregunta: ¿Cuál es el camino?

Línea de cinco, línea de cuatro; Solari lateral, Solari volante; sale Pillud, entra Pillud; afuera Arévalo Ríos, titular Arévalo Ríos; Zaracho figura, Zaracho al banco, Zaracho por la lesión de González; el Pulpo de tapón, el Pulpo suelto. Racing navega en sus dudas. O, mejor dicho, se hunde. Cambia de esquema, de nombres, de posiciones, pero los problemas persisten y se multiplican.

En su visita a La Paternal, la Academia dio otra función de terror ante un rival de dudosa jerarquía, mucha fibra y esfuerzo pero poca calidad. Parece quedar lejos el “Racing de los delanteros”, ese que estornudaba y hacía un gol. Este ni siquiera genera chances de gol, tampoco fútbol ni seguridad defensiva. La espeluznante versión de este conjunto da la sensación que puede jugar por horas sin patear al arco y que, en cualquier avance contrario, perderá el partido.

¿En dónde radica el problema de Racing? Con tantos frentes débiles es difícil de dilucidar. Pero el más severo está en la zona de gestación. Es totalmente nula. Es sabido que a Diego Cocca le gusta el juego directo, pero no es tan efectivo como antes, lógicamente. De Gustavo Bou y Marcos Acuña –dos topadoras- pasó a Enrique Triverio (flojo aporte si no es abastecido) y Brian Mansilla (aún falto del rodaje necesario para sacar su mejor forma).

El equipo se parte fácil, no tiene sorpresa a pesar de estar en superioridad numérica por las bandas casi constantemente por los avances de Augusto Solari y Alexis Soto. Aún así, no hay un nexo entre los carrileros ni por el centro. Lisandro López se ve superado por las responsabilidades y la falta de variantes, Diego González no se suelta a jugar, Matías Zaracho es malgastado en zonas donde no pesa su desequilibrio y Mansilla es un bandido solitario que apuesta por la gambeta en situaciones desfavorables. Mientras el equipo está anémico de fútbol (así lo reconoce Cocca), Nicolás Oroz y Andrés Ibargüen –figuras de la B Nacional y el fútbol de Colombia, respectivamente- ven minutos a cuenta gotas. De hecho, el ex Chacarita ni siquiera debutó en la Superliga.

La poca salida desde el fondo por la tendencia de Miguel Barbieri y Leandro Grimi a los pelotazos puede revertirse con las vueltas de boxes de Sergio Vittor y Lucas Orban que tienen un perfil opuesto. Pero no todas son negativas para Racing: Arévalo Ríos se asienta cada vez mejor, Soto abre el pabellón izquierdo para ser punzante y Solari mejora en la toma de decisiones.

La necesidad de sacar resultados en la Copa Sudamericana le pasó factura a un plantel prácticamente nuevo. Aún no se pudo afianzar una identidad. El material está y el técnico también. Pero la Academia deberá despejar las dudas, empezar a asomar la cabeza antes de ahogarse.

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