TOTALMENTE SUPERADO

0

Sin varios titulares, Boca tuvo su peor partido en el año y cayó por 2-0 frente a Argentinos Juniors en La Paternal. El equipo fue superado tanto en actitud e intensidad como en el juego.

Luego de jugar entre semana ante Alianza Lima y de cara a la Supercopa Argentina, Guillermo Barros Schelotto eligió preservar a algunos titulares por primera vez en el 2018. Además de los lesionados Paolo Goltz y Lisandro Magallán y el sancionado Wilmar Barrios, no fueron de la partida Carlos Tevez, Leonardo Jara y Frank Fabra. El 4-3-3 se mantuvo, ingresando al equipo Sebastián Pérez como volante central y Ramón Ábila como centrodelantero. Por el lado de Argentinos, faltaron Leonardo Pisculichi y Lucas Barrios, dos piezas fundamentales.

A diferencia de los últimos partidos, esta vez Boca no empezó dominando sino que ambos equipos se repartieron la pelota. El local jugó con mucha intensidad, ganó todas las divididas e hizo muy friccionado el partido en el mediocampo, poniendo siempre a un hombre encima del colombiano Pérez para que los centrales se vieran obligados a jugar en largo. Cuando la tenía, salía rápido y buscaba que Alexis Mac Allister le ganara la espalda al ex Atlético Nacional, para abrir hacia los costados y que Javier Cabrera y Damián Batallini encararan a los inseguros Julio Buffarini y Emmanuel Mas. Con esa fórmula, Argentinos aprovechó que Santiago Vergini y Agustín Heredia tampoco tuvieron una buena noche y se puso en ventaja gracias a un gol del hijo menor del “Colo”.

El equipo de Guillermo no está acostumbrado a tener poco la pelota y se lo notó incómodo, contra un rival que corrió mucho y en una cancha chica. Extrañó la dinámica de Barrios, ya que no tiene a otro jugador de esas características. Además, cuando recuperó la posesión, careció de ideas. Emanuel Reynoso nunca logró pesar, Pérez estuvo tapado y Nahitán Nández tampoco aportó en la distribución. Lo poco que generó Boca en el primer tiempo fue gracias a destellos muy esporádicos de Edwin Cardona, porque Cristian Pavón tuvo otro mal partido y fue muy bien anulado por el eficiente Kevin Mac Allister. Así, al estar poblada la mitad de la cancha, debió repetirse en pelotazos para Wanchope, que pivoteó correctamente algunas veces pero resolvió mal la única ocasión que tuvo. Para colmo, cuando Argentinos se animó, encontró al Xeneize mal parado.

El técnico se dio cuenta del mal rendimiento de su equipo y movió el banco en el entretiempo, algo que no suele hacer. Gonzalo Maroni ingresó en lugar de Reynoso y se paró como enganche; el esquema pasó a ser un 4-2-3-1. El cambio pareció surtir efecto ya que Boca salió con más ganas y el juvenil condujo un par de ataques, pero ese tramo se diluyó rápido. Argentinos siguió muy intenso y Boca, con solo dos volantes, dejó cada vez más espacios. Eso se profundizó cuando salió Sebastián Pérez, el mediocampista más posicional, y entró Pablo Pérez, que volvió de la lesión. Solo unos minutos después de ese cambio, no quedó nadie en la mitad de la cancha tras una pérdida de Pavón y Batallini selló el 2-0 luego de una gran jugada colectiva y pases de primera.

De todas formas, el cambio de Pablo Pérez tuvo un efecto positivo en los ataques del visitante. Si bien no se lució, buscó hacerse eje y aportó más claridad que sus compañeros. Luego del gol, Boca se paró mucho más decididamente en campo rival y Argentinos se replegó. Pero el equipo no tuvo profundidad y salvo un buen pase gol del ex Newell’s o algún remate de Cardona, no inquietó al arquero Lucas Chaves, quien seguramente salió del estadio Diego Armando Maradona sin bañarse. Además, el mediocampo siguió siendo inexistente y dejó muchos espacios para los contraataques rivales.

Boca se podía permitir una derrota en la Superliga por la gran ventaja de puntos que había sacado, y además la ausencia de algunos jugadores importantes es un atenuante. Lo que quedó claro es que hay mucha diferencia entre algunos suplentes y sus titulares. Sobre todo en los casos de los centrales -donde curiosamente no se incorporaron jugadores y se dejó ir a Juan Manuel Insaurralde- y del lateral derecho, puesto en el cual Buffarini tuvo un magro partido (¿Gino Peruzzi era menos que él?). También se notó la falta de un volante suplente que sea puramente de contención, pero lo más preocupante teniendo en cuenta que en ataque jugaron los mismos hombres que lo venían haciendo, fue que otra vez el equipo no tuvo funcionamiento y creó muy pocas chances de gol. La única buena noticia de la noche, como admitió bien Guillermo luego del partido, fue la vuelta de Pablo Pérez, que debería ser importante en un equipo al que le cuesta mucho generar fútbol.

Share.

About Author

Leave A Reply