EL TIRO DEL FINAL

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Argentinos Juniors volvió a ganar. Lo hizo de forma agónica ante Deportes Tolima, por la Copa Sudamericana. Diego Dabove plantó un equipo lleno de alternativas, buscando hacer lo mejor posible, pero a su vez, guardando muchas fichas de cara al partido de vuelta de la Copa de la Superliga, el próximo domingo ante Boca Juniors.

Los primeros minutos de juego fueron interesantes a medida que chocaban los esquemas tácticos. Del lado colombiano, la estructura 4-2-1-3, con dos wings de mucho recorrido por las bandas (Maicol Balanta y Luis Gonzalez) mientras interiorizaba con Larry Vázquez y Rafael Carrascal, fue atractiva para ponerle una presión y compresión al mediocampo de Argentinos Juniors al momento de generar juego en los ultimos 15 metros de su propio campo,  la zona dónde se necesita mayor claridad para continuar un ataque progresivo. Pero el equipo de Alberto Gamero tampoco fue el ideal: guardó piezas importantes para centrarse en la lucha por el torneo Colombiano, y eso se notó al momento de probar variantes y formas de jugar. Deportes Tolima cayó en la previsibilidad, jugó de manera similar durante gran parte del partido: directo, con mucha verticalidad al momento de saltar el mediocampo (también producto de la oposición del equipo argentino) y no pudo crear futbol asociado trasladando el balón desde su propio campo.

Por su parte, Argentinos mantuvo su idea de juego, principalmente en el primer tiempo, a pesar de los cambios individuales a los que tuvo que recurrir Diego Dabove. El reparto de roles se mantuvo distribuido en un 4-2-3-1, y el intercambio de posiciones fue lo más interesante que se vio en el equipo de La Paternal. En  más de una ocasión, se liberó la zona del «10» con mucho sentido, para poder establecer apoyos más claros en banda. Mac Allister bajó al interior izquierdo, mientras que Paiva hizo lo propio en el sector opuesto. A la vez, el rol de los relevos posicionales de Fausto Montero y Francis Mac Allister mostraron una gran coordinación para no dejar al equipo mal parado ante una eventual pérdida de balón. La idea de Diego Dabove prevaleció, sin importar los nombres.

Dentro del esquema, la referencia de ataque, Raul Bobadilla, tuvo una gran movilidad para generar espacios sin importar la manera de atacar. Es que, en el segundo tiempo, Argentinos ya no fue estacionalmente un equipo agresivo, sino que el ataque se volvió netamente vertical. Esto fue producto de una variante clave: el ingreso de Gabriel Hauche por Alexis MacAllister. A pesar de esto, el delantero formoseño no tuvo problemas para adaptarse y promedió una buena actuación; algo importante en el recambio que necesitará Argentinos para competir de la mejor manera en las distintas competencias. El complemento, en definitiva, fue demasiado desprolijo. Deportes Tolima acentuó su previsibilidad y Argentinos apostó en ganar verticalidad. El mediocampo fue comprimido mutuamente y se generaron sectores de alta imprecisión donde el costo de perder el balón fue bajo. Desde el banco, las variantes mostradas solamente acentuaron esta tendencia. Sólo una pelota parada pudo abrir la serie.

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