UNA VENTAJA QUE PUDO SER MAYOR

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Argentinos derrotó por 1-0 como local a San Lorenzo, por la ida de los octavos de final de la Copa de la Superliga. El gol fue convertido por el capitán del Bicho, Miguel Torrén, quien se dio el gusto de marcar por primera vez desde su debut en Primera División en el año 2005. El Ciclón, que no jugó nada bien, llegó a su cuarto partido consecutivo sin anotar.

En el comienzo del encuentro los dirigidos por Diego Dabove fueron quienes tomaron la iniciativa, con Fausto Vera muy activo manejando los hilos en la mitad de la cancha ante la excesiva pasividad de los futbolistas de San Lorenzo en esa zona. Los laterales Matías Romero y Elías Gómez siempre se mostraron como opción en ataque, aunque no siempre tomando las mejores decisiones, y eso permitió que los extremos, Gabriel Hauche y Damián Batallini puedan cerrarse y acercarse a la frontal del área, donde resultan más peligrosos. Torrén se animó seguido a iniciar los ataques desde atrás lanzando pelotazos precisos que encontraban a sus compañeros en posiciones ventajosas.

Luego de ese envión inicial de Argentinos que le alcanzó para ponerse en ventaja, San Lorenzo fue adueñándose de la pelota pero siguió sin poder solucionar su gran problema de este semestre: las posesiones tuvieron un ritmo demasiado bajo, insuficiente para desordenar el bloque defensivo rival. Sólo con conducciones al espacio de Marcelo Herrera (que ya está convirtiendo en una marca registrada esa diagonal con pelota al pie desde la derecha hacia el centro) o Nahuel Barrios el Ciclón pudo romper con su propia monotonía. Este defecto se vio acentuado por el buen trabajo defensivo del Bicho, que al igual que en la revancha frente a Independiente se mostró muy atento y disciplinado en las coberturas.

En la segunda etapa el equipo de Jorge Almirón mejoró levemente con el ingreso de Gonzalo Castellani, que intentó romper líneas con pases verticales pero sin demasiado éxito. Con Argentinos replegado se volvió muy importante el trabajo de Claudio Spinelli, quien abrió espacios a pura movilidad estirando a San Lorenzo a lo largo y a lo ancho del campo. Hauche y Batallini fueron inteligentes para aprovechar este escenario y desequilibrar con su gambeta, pero el que no tuvo su tarde más lúcida fue Alexis MacAllister. Con un punto más de precisión de parte de su número diez para activar a sus compañeros de ataque, la ventaja bien pudo haber sido mayor.

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