ARMAS AL DESCUBIERTO

0

Argentinos Juniors y Gimnasia son dos equipos revelación en esta Copa de la Superliga 2018/19. El primer duelo, disputado en Paternal, mostró gran parte de lo que llevó a ambos equipos a esta instancia, pero aún así, ninguno pudo aprovechar su momento para romper el cero en el marcador. Los de Diego Dabove comenzaron, al igual que ante Independiente y San Lorenzo, con mucho ritmo, tenencia y protagonismo en campo rival, pero conforme pasaron los minutos, el repliegue visitante ganó compostura y los espacios creados ante el avance de Argentinos le sentaron mejor a Jan Hurtado y Santiago Silva.

El conjunto local comenzó con la intención de buscar profundizar rápido por las bandas, con las parejas entre lateral y extremo en ambos lados, principalmente en derecha, con Jonathan Sandoval y Gabriel Hauche. Para esto, fue importante la buena circulación liderada por los dos centrales y el doble pivote. Si no podía profundizar, de mínima, Argentinos ganaba metros y minutos cerca del arco rival. Pero cerca de la media hora, el ritmo decreció y el repliegue de Gimnasia se volvió un dolor de cabeza para un equipo sin demasiadas variantes para atacar espacios reducidos.

Una vez más, el envio directo hacia sus delanteros le permitió a Gimnasia obtener un atajo hacia Lucas Chaves. La predominancia física de Jan Hurtado y Santiago Silva, y principalmente la potencia en cada arranque del venezolano, fueron un factor que Argentinos se vio obligado a tener en cuenta, por lo que la propia tenencia local eligió correr menos riesgos. Además de ambos puntas, la velocidad de Horacio Tijanovich y Maximiliano Comba fue otra arma más que interesante para intimidar al bloque del «Bicho» cuando éste se adelantara.

La expulsión de Carlos Quintana cambió la forma pero no el discurso del partido. Dabove rearmó la dupla central aceptando la pérdida de un mediapunta, y quien dio un paso al frente fue Alexis Mac Allister. El futbolista que jugará la próxima temporada en Brighton Albion, se recostó hacia la banda izquierda y le permitió a sus compañeros encontrar una opción de descarga habitual y de confianza. Tras recibir de espaldas, Mac Allister logró con frecuencia escapar en el uno contra uno, esperar la llegada de nuevos receptores, o bien activar la banda opuesta con cambios de frente de diversa profundidad. Con el partido a mitad de camino, ninguno de los dos equipos se desesperó, y mucho menos cuando Gimnasia, tras quedarse también con diez hombres, extremó su repliegue para no dejar crecer al rival. Los dos mostraron sus armas pero ninguna bastó. La revancha promete ser otro encuentro de estrategias bien medidas en donde los detalles harán la diferencia.

Share.

About Author

1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!