GANARON LAS DEFENSAS

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En el Diego Armando Maradona hubo ritmo alto e imprecisión. Argentinos y Boca no se detuvieron demasiado a organizar en fase ofensiva, y por ende, el partido se volvió frenético, con muchas llegadas y poco paso por el mediocampo. No hubo un claro dominador de la contienda, pero sí puede afirmarse que una vez más, Diego Dabove logró que el trámite se desenvuelva dentro de los parámetros que mejor gestiona su equipo. Hubo mucho juego directo, disputas por pelotas divididas y apuros para salir de la presión. Sin embargo, también Boca puede sacar sus conclusiones positivas: ya son tres partidos sin recibir goles, algo que en instancias definitorias con ida y vuelta, puede significar mucho.

Gustavo Alfaro tomó nota del juego directo que busca Argentinos Juniors. Los de Paternal no son un equipo que encadene demasiados pases para pasar la mitad de cancha y tampoco para llegar a la acción de gol. Por eso el entrenador xeneize desestimó la idea de presionar alto, en la primera línea local. Primero, porque los minutos acumulados en este semestre habrían tenido muchas chances de pasar factura; segundo, porque ir hacia arriba implica, logicamente, desprotegerse atrás. Alfaro prefirió replegar para que los suyos estén más cerca en las pelotas divididas, que no serían pocas. Con dos líneas de cuatro muy juntas, Boca logró recoger la segunda jugada con frecuencia, e impedir un agobio local. No obstante, una vez recuperada, hubo dificultades para saltear la intensa presión tras pérdida que propuso Argentinos. En ese contexto, Carlos Tevez entendió muy bien las necesidades del equipo, al aparecer libre en momentos justos para ser opción de pase y luego, bajar ritmo; desactivar la presión.

Argentinos volvió a ejecutar su plan con mucha determinación. Claudio Spinelli invitó a que se lo busque con balones largos, y hubo un gran despliegue del doble cinco conformado por Matías Romero y Franco Moyano. Además, los laterales -Jonathan Sandoval y Elías Gómez también fijaron su posición en campo rival cada vez que los centrales tuvieron la pelota, en una clara muestra de que la intención no sería juntar pases y mover al rival, sino buscar un juego directo y muchas piezas preparadas para disputar dividida. No obstante, para que el planteo pusiera en jaque a Boca, faltó un punto más de acierto en Gabriel Hauche y Alexis Mac Allister -dos de los más regulares- y también de Leandro Paiva, quien reemplazó en la titularidad a Matko Miljevic. A pesar de las buenas aproximaciones, la defensa del área Xeneize fue buena y alcanzó para evitar situaciones de peligro real.

En la otra área la situación fue similar. Con excepción de algunos buenos pases filtrados de Tevez, Boca no pudo llegar demasiado hasta la posición de Lucas Chaves, que cuando debió intervenir lo hizo muy bien. A Darío Benedetto le costó imponerse ante los centrales; Cristian Pavón, obligado a un constante ida y vuelta, estuvo falto de inspiración en los metros finales; Agustín Obando tuvo más participación en fase defensiva. Tampoco el ingreso de Mauro Zárate para sumar desequilibrio en un partido marcado por el apuro y la imprecisión con la que se decidió en el campo rival. Argentinos y Boca se defendieron bien el uno del otro.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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