LA NECESIDAD DEL PRIMER GOL

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Hay una idea futbolera muy repetida: aquella de que destruir es más fácil que construir. Si bien es cierta, tampoco la destrucción se logra de un día para el otro. Sobre todo, si el equipo en cuestión nunca lo intentó, siempre volcó sus esfuerzos hacia ser el protagonista del encuentro. Jorge Sampaoli tiene la misión de hacer de la Selección Argentina un colectivo con falencias disimuladas y virtudes potenciadas.

¿A qué jugará la Selección Argentina? La falta de trabajo, el 1-6 ante España y la ausencia de un once que salga de memoria sin discusiones invitan a pensar que lo conveniente es juntar líneas, ser un equipo compacto y esperar que los de arriba marquen la diferencia. Gabriel Mercado (ahora en duda) – Nicolás Otamendi – Federico Fazio – Nicolás Tagliafico suena a defensa confiable. Pero bien: un sistema defensivo no se hace sólo con defensores, y en la lista de Jorge Sampaoli parece confirmarse que aquello de replegar no será a lo que jugará la Albiceleste. No hay un centrocampista recuperador, de despliegue, que se haga fuerte en bloque bajo cerca de los centrales. Pero además, ni aunque quisiera Argentina podría jugar a destruir: al pasar la pelota por los pies de Éver Banega, Giovani Lo Celso, Manuel Lanzini, Maximiliano Meza, la jugada estará orientada hacia el arco rival. Por supuesto, cada vez que Lionel Messi entre en escena el objetivo no será mantener el orden y pensar en aguantar el próximo ataque rival, sino en buscar arco contrario.

Argentina debe jugar a convertir el primer gol de cada partido, y eso será más factible si se busca ser el protagonista. Aunque por los atenuantes ya mencionados, es de esperar que Sampaoli ceda ante algunas cuestiones como la presión alta y la verticalidad que supo darle a Universidad de Chile y a la propia Selección de aquel país. Argentina llegó a la Final de Brasil 2014 sin haberse visto abajo en el marcador ni una sola vez, hasta el fatídico gol de Mario Götze. Si el marcador es favorable, temple y corazón propios de estas tierras colaborarán para resistir y disimular falencias colectivas; de lo contrario, es muy probable que la falta de trabajo, los años de juveniles tirados a la basura y el exitismo generalizado en público y medios de comunicación, terminen por inclinar la balanza hacia el lado donde se encuentran los problemas futbolísticos. Para la hazaña en Rusia, la Selección Argentina debe ser inteligente, aguerrida, pero sobre todo, tener la valentía de jugar a la pelota, protagonizar los encuentros y así estar más cerca de ser quien abra el marcador.

FOTO: TN
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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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