UN PLAN SENCILLO Y EFICAZ

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Para el segundo de los amistosos ante México, Lionel Scaloni retomó el 4-3-3 con varias modificaciones en cuanto a nombres. Casi no hubo tiempo para ver cual era la intención y la forma inicial de Argentina en el partido, ya que Mauro Icardi abrió el marcador al minuto de juego. El atacante de Inter, que se caracteriza por ser un delantero muy de área, demostró que también puede inventarse goles por su cuenta: una pelota en el pico del área, recorte hacia adentro y definición de zurda. Como en Italia, esta vez Icardi necesitó de poco para convertir.

Pero a partir de aquella conquista, sí pudo vislumbrarse un plan de partido en la Selección dirigida por Scaloni. Si el viernes, en Córdoba, Argentina buscó recuperar arriba y atacar de forma organizada, involucrando a varias piezas, esta vez aprovechó la rápida ventaja para juntar líneas, mantenerse como bloque compacto y obligar a México a achicarse espacios por su cuenta, producto de una circulación lenta y previsible. Los extremos albicelestes se acercaban mucho a lateral e interior, y cuando la cercanía con la pelota crecía, activaban la presión para luego buscar un ataque muy vertical. De esta manera, Argentina encontró con frecuencia a Erik Lamela y Rodrigo De Paul en los picos del área, pero luego faltó un punto de acierto en velocidad.

La otra forma de intentar la recuperación, fue con Icardi a la espera del momento adecuado para iniciar la presión hacia un central, respaldado por uno de los interiores -Roberto Pereyra o Maximiliano Meza-, que iban hacia el otro zaguero mientras Santiago Ascacíbar los relevaba. De una u otra forma, Argentina logró que los receptores de México jueguen siempre de espaldas, incómodos y sin referencia clara de a qué distancia se encontraba su marcador. La Selección que fue conducida en el Mundial de Rusia 2018 por Juan Carlos Osorio, aún muestra automatismos con pelota bien trabajados, pero esta vez no encontró la forma de cruzar mitad de cancha con claridad.

En el complemento, producto de las rotaciones, el partido perdió la poca tensión que tenía, y Argentina comenzó a retrasarse cada vez más. El desgaste hecho por los extremos fue importante, y por eso Scaloni intentó refrescar en la zona media del campo. Leandro Paredes y Giovani Lo Celso saltaron al campo para darle al conjunto local un punto más de control con pelota, y México, que hasta ese momento se debatía cómo romper el bloque argentino, pasó a preguntarse también qué le resultaba conveniente para recuperar la pelota. Roberto Pereyra y Franco Cervi pasaron a ocupar las bandas desde una posición más retrasada, en un sistema que mutó al 4-4-2 con los ingresos de Giovani Simeone y Paulo Dybala, este último, con minutos de comodidad al tener por detrás a jugadores de visión y pase como Paredes y Lo Celso. El crack de Juventus, además de anotarse en el marcador, mostró en este receso un mejor rendimiento, con mucha más participación en carril central. Modesto mérito de Scaloni, al que se lo vio más reactivo e innovador que en otras ocasiones.

 

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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