Argentina 2-0 Italia 2018

JUGAR PARA MESSI AÚN SIN MESSI

La Selección Argentina venció por 2-0 a su par de Italia, en un encuentro que puede servir a Jorge Sampaoli para sacar conclusiones de cara a la lista final de 23 convocados.

«Si Messi está bien, será mucho más el equipo de él que el mío», sostuvo Jorge Sampaoli en la previa a un nuevo amistoso internacional. Una vez más, la declaración se analizó con ojos de polémica y no de fútbol, y el hecho de que el astro argentino no sea de la partida abrió aún más el interrogante. ¿Qué somos sin Messi? Por primera vez Argentina mostró una línea de competitividad definida en ausencia de su capitán. Pero aún así, mucho de lo que se intentó es (será) aplicable en el momento de tener al Diez adentro de la cancha.

Con relación a la última gira, Sampaoli tomó nota. Adiós a la línea de tres con dos carrileros largos. La falta de jugadores indicados para esa función e incluso los propios puntos fuertes de quienes debían ocupar la defensa, quedaban confusos al tener demasiado campo por cubrir. Ante Italia, se regresó a la tradicional línea de cuatro, pero la idea sigue siendo la misma. Argentina quiere tener la pelota, el protagonismo. Dominar primero posesión y luego, progresivamente, los tiempos y los espacios. Esta intención es saludable para Messi, más allá de que el rosarino no haya sido de la partida.

Tener laterales que sienten la posición, como Fabricio Bustos y Nicolás Tagliafico, le dio al equipo una amplitud cómoda que antes era más bien forzada. Además, ambos futbolistas están acostumbrados al juego de posesión y triangulaciones, además de saber mezclar alturas del campo tanto como ataques por dentro y por fuera. Estirar al rival siempre fue la estrategia, pero cambió la forma de llevarlo a cabo, y de momento, las conclusiones son positivas. Porque además de tener laterales, la función de la pareja de centrales será la misma pero más sencilla. Nicolás Otamendi -en un momento formidable- tiene la misión de liderar la defensa y achicar hacia adelante para que el equipo siempre sea corto y en lo posible, pueda recuperar en campo rival.

Pero además, el nuevo esquema (4-2-3-1) mostró trabajo en la salida desde el fondo, para que los envíos largos sean sólo un recurso y Messi pueda recibir la pelota al pie en lugar de verla correr por el aire. Ante la presión alta italiana y la poca participación que pudo tener Leandro Paredes, fue Giovani Lo Celso -mediapunta en la pizarra inicial- quien bajaba a generar la superioridad numérica y permitirle al equipo comenzar a avanzar metros. En los últimos amistosos, el futbolista del Paris Saint-Germain se había demostrado más cómodo en la mitad, con la cancha de frente, que en la mediapunta, obligado a buscar espacios entre línea. Esta vez fue libre. Y esa libertad que tuvo Lo Celso, en teoría, será la que tendrá Messi. Aunque claro está que lo ideal será no ver al genio del Barcelona en zonas tan retrasadas, también es cierto que la calidad de su zurda y la gran atención que le prestan los rivales  son dos argumentos capaces de generar un quiebre en favor argentino. Y además, ese movimiento del ex Rosario Central, cobró sentido al tener un falso extremo derecho: Manuel Lanzini comenzaba pegado a la raya pero a medida que la salida comenzaba a concretarse, cerraba su posición para ocupar el vacante de Lo Celso. Así las cosas, Bustos disponía del suficiente espacio como para atacar los espacios, aunque al tratarse de una sociedad nueva y un lateral debutante que además tenía la responsabilidad de anular a Lorenzo Insigne –estrella del Napoli, ese trabajo no pudo ejecutarse demasiado a pesar de estar bien generado.

La función que Sampaoli le dio a Lanzini puede llegar a ser un adelanto de cómo se pretende que sea la nueva estrategia para potenciar a Messi y que éste logre hacer del equipo, su equipo. El mediapunta que actúa en West Ham sabe jugar en el carril central y tiene gambeta para sacarse hombres de encima. Para que Messi sea libre, alguien tiene que leer sus movimientos y equilibrar en otras parcelas del campo. Esta función  del extremo puede ir en desmedro de otro tipo de jugador, como Cristian Pavón. Con la velocidad de Ángel Di Maria en la banda izquierda, quizás el carril derecho sea más de control y toques que de aceleración y desborde. Otras convocatorias, como las de Ángel Correa y Maximiliano Meza, alientan ese pensamiento por tratarse de futbolistas que si parten desde la banda derecha, justamente eso harán: iniciar allí y luego, flotar, mezclar. Quien mejor interprete esa movilidad, y las necesidades de Messi, ganará chances de estar en Rusia 2018.