BAHÍA BLANCA FUE EL REINO DEL REVÉS

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Independiente salió a la cancha con un mix entre titulares y suplentes que tardó varios minutos para hacer pie en la cancha. Sufrió la presión de Olimpo, que fue tomando cada vez más confianza para adelantarse y atacar. El conjunto local arrancó con una versión muy mejorada de lo visto en el debut ante Boca. La banda izquierda del Rojo -ocupada por Juan Sanchez Miño y Lucas Albertengo- fue la elegida por los bahienses, que lograron mucha profundidad para luego terminar los ataques con mucha gente por el medio. Llamó la atención que Independiente no pudiera hacerse protagonista desde esa zona central de la cancha, ya que la jerarquía de Diego Rodríguez y Nery Domínguez parecía un recurso competitivo para dominar en un campo de juego de tamaño reducido en el que incluso el compañero más lejano parecía cercano. No obstante, Olimpo se mostró agresivo para molestar en la salida y de la mano de un preciso Tomás Costa se encontraba rápido de cara a una línea de cuatro defensores totalmente nueva: Jonás Gutiérrez, Rodrigo Moreira, Fernando Amorebieta y Sanchez Miño.

Pero la lógica en el fútbol no existe, y a pesar de nunca haber hecho pie en el campo de juego, también flotaba en el partido la sensación de que Independiente no precisaría mucho para generar peligro en el arco rival. Y así fue: Leandro Fernández capturó un rebote y puso la ventaja que le dio al equipo de Ariel Holan mucha más confianza para neutralizar y lastimar al rival. Olimpo sintió el golpe psicológico de estar en desventaja habiendo hecho las cosas mucho mejor. Los espacios comenzaron a aparecer para el 4-2-3-1 de Independiente, con Maximiliano Meza como enlace, Domingo Blanco y Lucas Albertengo por los costados y Fernández, como única punta. El ex Godoy Cruz fue el jugador más auto-suficiente de la cancha, capaz de fabricarse una chance de gol de la nada.

Leandro Fernández volvió a convertir, y fue el mejor jugador de Independiente ante Olimpo

Leandro Fernández volvió a convertir, y fue el mejor jugador de Independiente ante Olimpo

El segundo tiempo se presentaba como un guión que le sentaría bien al equipo de Holan, con jugadores técnicos y peligrosos cuando los espacios aparecen. Además, se ordenó en defensa y Olimpo disminuyó su despliegue para recuperar en zonas avanzadas. El ingreso de Martín Benítez terminó con molestias y es duda para el martes- podía darle aún más peligro a los contraataques de Independiente, luego de que el Misionero ingresara por Blanco, de mucha confianza e interesantes apariciones con técnica y desparpajo. Además, el ingreso del capitán Nicolás Tagliafico en lugar del lesionado Amorebieta le daba más seguridad a una zaga que nunca logró transmitir seguridad: tanto el Vasco como el debutante Moreira se mostraron lentos en desplazamientos cortos y poco creativos para dar el primer pase.

Pero el fútbol es la dinámica de lo impensado. Bahía Blanca fue el reino del revés: así como Independiente se había puesto en ventaja cuando en el trámite estaba siendo superado, Olimpo llegó al empate en una jugada tan rápida como insólita, simple e inesperada. Un envío largo bastó para que Luis Vila se filtrara por el medio y sellara el 1-1. El Rojo reaccionó en cuentagotas. No contó con un buen ingreso de Ezequiel Barco, lento para soltar la pelota en un partido que ya había recuperado la intensidad y la fricción inicial. Aún así el equipo generó situaciones claras de gol, pero una vez más faltó eficacia y el arquero rival -Adrián Gabbarini- se erigió como figura para que el empate deje un sabor a poco para Independiente, deberá dar vuelta rápido la hoja ya que se juega mucho el martes ante Atlético Tucumán por Copa Sudamericana. La enseñanza para los de Ariel Holan: por más cómodo que se sienta en el partido, el equipo deberá buscar con determinación estirar la ventaja.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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