MITOS Y REALIDADES DEL TORNEO DE 30

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Un terremoto. Eso parece haber dominado la escena nacional. Después de años de torneos cortos, los intereses dominantes decidieron cambiar el formato y traer una disputa con 30 equipos. La realidad no pudo ser más previsible: críticas de todos los flancos, declaraciones cruzadas, acusaciones de favoritismos y, por sobre todas las cosas, rechazo. Luego llegó un tiempo de paciencia, de contemplación de lo que, con suerte, podría ser un torneo atractivo. Sin embargo, ganaron las primeras miradas.

Llevamos unos 150 partidos jugados, estamos a cinco fechas de la mitad de un campeonato que engloba 450 encuentros. Es una barbaridad que jamás se probó en el plano local… ni mucho menos en las primeras ligas de Europa.

Lo primero que se dijo es que iba a favorecer la federalización de un deporte que, como si no supieran, siempre dispuso –y dispondrá- de equipos hegemónicos respecto de los demás. Los grandes del país son una muestra de ello. Boca, River, San Lorenzo, Independiente y Racing hicieron lo propio en diferentes épocas.

Si dividimos por sitios, encontramos que Buenos Aires (compuesta por el conurbano bonaerense, la ciudad de Buenos Aires, La Plata y el interior de la provincia) aglomeraba 15 de los 20 equipos de primera división en 2014, es decir, el 75% de los conjuntos del torneo. De todas maneras, para este 2015 la cosa no cambió mucho: 21 de los 30 equipos (70%) pertenecen a la zona.

Es obvio que ese marco federal no aumentó significativamente, por lo que podemos aspirar a dos actitudes: pensar que esto cambiará con próximos formatos o, como parece que sucederá, tener paciencia y esperar un nuevo cambio de formato en los años venideros.

Como los entrenadores cuando suman delanteros a mansalva en los últimos minutos con la intención de sumar un gol, la dirigencia deportiva pensó que a más equipos mayor competitividad y, señores, este es otro de los aspectos a derribar. No obstante, se debe ir a los números para favorecer la supuesta objetividad.

Al momento de realizar este análisis van 10 fechas. ¿Cuántos goles se convirtieron en la primera mitad del Campeonato de Primera de 2014? 258 conquistas, es decir, se llegó a un promedio de 2,5 por encuentro. ¿Y en la misma cantidad del torneo actual? 441 tantos, es decir, 2,6 por partido. Si somos más minuciosos lo podemos dividir por equipos: el campeonato 2014 promediaba 12 goles por equipo, en cambio el torneo que estamos presenciando tiene una media de 14 por conjunto.

Es decir, existe una mayor federalización y poder de gol pero ambos números son levemente superiores a lo mostrado en torneos anteriores. Las conquistas encuentran un factor decisivo y que va más allá de los números: la oleada de entrenadores ofensivos en este 2015. Rodolfo Arruabarrena, Marcelo Gallardo, Matías Almeyda, Jorge Almirón, Diego Cocca, Eduardo Coudet y algunos tramos del año de Darío Franco y Guillermo Barros Schelotto demuestran esta teoría. Todos, con mayor o menor efectividad, supieron priorizar la búsqueda del gol antes que el resguardo, con una frescura que sólo una nueva generación de entrenadores podía dar.

Llegada la primera mitad del Torneo Final 2014 despidieron sólo a Blas Giunta, a cargo de Quilmes. Al campeonato siguiente, el Inicial, se contabilizaron otros dos en las primeras diez fechas (Fabián Alegre de Tigre y Carlos Bianchi de Boca). Sorprende que, después de enumerar estos casos, se hable de “falta de proyectos en el fútbol argentino”. Tampoco debería ser ingenuo: ni la paciencia de los dirigentes argentinos es grande, ni el torneo anterior se desarrollaba con la presión –y tensión- de tener algo decisivo en juego. Sin embargo, el formato innovador (que traía consigo la promesa de la espera, del bancar a los entrenadores y proyectar a futuro) llegó con 7 despidos en lo que va de torneo, es decir, un 23% de sus representantes.

La tensión deriva en violencia. Y ella no paró su marcha: llevamos 3 muertos y 21 heridos, todos por hechos de diferente causa pero que generan igual repulsión… para todos, menos para los encargados de solucionarlo.

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La división económica equitativa para los clubes más pequeños tampoco sucedió. Boca y River acaparan la economía de AFA. Ambos perciben 62 millones de pesos anuales para gastar en sus planteles y mantenimiento, casi tanto como los 12 millones que recibe Crucero del Norte, Temperley y los otros ascendidos. Rosario Central es el único que le podría competir mano a mano a los grandes. ¿Por qué? Porque recibió 34,8 millones de pesos por los derechos de televisación, algo que sin dudas le aportó un componente extra a la hora de fichar a jugadores como Marco Ruben.

Y si seguimos con el canalla, barajamos otro mito de la previa: el de que este campeonato sería para que más clubes tengan posibilidad de luchar por el título. Es, tal vez, el punto más cercano a la realidad. Aunque Boca y River están punteros, encontramos un lote luchador que incluye a Belgrano, Rosario Central, San Lorenzo y Tigre. Cualquiera de ellos puede mantenerse arriba durante un tiempo, pero el Pirata de Córdoba y el equipo rosarino tienen un estilo de juego bien marcado que los podría llevar lejos, algo que les ocurrió a cuenta gotas en el último tiempo.

Estos son algunos de los muchos puntos para analizar en este torneo que, de todas maneras, recién arranca. Tenemos 300 partidos por delante. Se nos acercan meses y meses de pura actividad futbolera que, con más o menos juego, prometen. Hay material, tenemos entrenadores, salen nuevos e interesantes jugadores y, por sobre todo, queda tiempo. Tiempo para demostrar que, con mitos y realidades, el torneo de 30 no es el único cambio radical que llegó.

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Periodista en proceso. Bielsista. Fútbol y series. Escritura y lectura de todo tipo. Fundador de @deporteinterno.

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