Matías Lammens

VIVIENDO UN SUEÑO

Matías Lammens es conocido hoy en día por ser el Presidente de San Lorenzo, el campeón de la Copa Libertadores de América, y el representante sudamericano que disputará en Marruecos el Mundial de Clubes que tiene como principal candidato al Real Madrid. Sorprende la actualidad del Ciclón si recordamos que en 2012 estuvo al borde de la B Nacional. En el Nuevo Gasómetro, contra San Martín de San Juan, los de Boedo estuvieron a un par de minutos de concretar el segundo descenso de su historia. Luego, el triunfo en la promoción ante Instituto de Córdoba significó un gran alivio para el pueblo azulgrana, pero también marcó el final de una etapa, y el deseo de algo mejor.
Leandro Vital es el ahijado de Marcelo Hugo Tinelli, famoso conductor-empresario, hoy Vicepresidente de San Lorenzo y vinculado a AFA. Vital es uno de los mejores amigos de Lammens. Durante mucho tiempo, fueron juntos a la cancha. Sufrían en compañía. Matías era (y es) en realidad un enfermo del ciclón. Heredó los genes azulgranas de su padre, Néstor Daniel Lammens, quién también estuvo en la política del club, y era tan fanático que le regalaba plata a los jugadores cada vez que hacían un gol. «Que gane San Lorenzo hace feliz a mi familia», repetía argumentando su obra benéfica. Cuando Néstor perdió la vida a la temprana edad de 49 años, Matías tenía solo 7. A partir de allí, encontró en San Lorenzo la forma de tener a su padre más presente que nunca. 

Ya de grande, su amigo Leandro le insistió en que conociera a Tinelli. Lammens no forzó el encuentro, que se dio finalmente en el año 2010. «Estuvimos cuatro horas hablando de San Lorenzo», expresó el Presidente sobre aquel encuentro con su futuro vice. No volvieron a encontrarse, hasta que el mal momento de San Lorenzo motivó a un encuentro. Ambos entendieron que «había llegado el momento». La dupla Lammens-Tinelli estaba decidida a salvar al club. O al menos, a intentarlo. «¿Te animas a ser Presidente?», lo consultó el conductor. Matías no pudo negarse a semejante oferta, y no sin antes establecer toda una política destinada a mejorar lentamente el club, arrasó en las elecciones de 2012 con el 80% de los votos.

Con la nueva conducción, el socio se hizo hincha. Y el hincha, se hizo socio. Porque tras una gran movida, San Lorenzo alcanzó los 50.000 asociados, claves para solventar a un club devastado económicamente. El sueño de volver a Boedo se hizo realidad después de muchísimos años, y lentamente todo empezó a florecer. Adiós a Caruso Lombardi, hola a Juan Antonio Pizzi. El resultado fue sorpresivo: San Lorenzo se consagró campeón del Torneo Inicial 2013, lo que significaba también, retomar al plano internacional. Y ahí comienza la parte más interesante de la película. El presidente hincha, el que ama al club. El que se pelea con aquellos que intentan jugar con los números del club. «Para mi, que le roben a San Lorenzo es como si le robaran a mi mamá», le dijo Lammens a un representante. Al ser hincha, entendió las necesidades del hincha. El sueño era la Copa Libertadores. Ahí debían apuntar todos los cañones. Ahí apuntaron. Tras la salida de Pizzi, se eligió a un entrenador que sabía lo que era conquistar América: Edgardo Bauza.

En la noche del 13 de agosto de 2014, el sueño se hizo realidad. San Lorenzo cortó una espera que llevaba 48 años. Levantó por primera vez en su historia la Copa Libertadores, y Lammens, aquel que admiraba a Walter Perazzo, el mismo que se refugió en el club tras la pérdida de su padre, miró al cielo y pensó: «Ya no tienen con que cargarnos». Lloró y disfrutó. Pensó en su padre. Se abrazó a Tinelli, que también perdió de joven a su guía. Lammens durmió feliz, con la Copa a su lado. Pero al otro día, abrió los ojos y siguió trabajando para el bienestar de San Lorenzo. No es una persona de esas que se quedan en el molde, y por eso insiste con seguir una línea: «el órden económico es lo que te fortalece y lleva a todo lo demás». No se conforma, va por más. San Lorenzo pisó suelo marroquí con la intención de hacer escuchar su nombre por todo el mundo. No importa el poder de quien esté en frente. Dicen que cuando uno anhela demasiado algo, se concreta. Y por ahora, para Lammens eso es mucho más que un refrán.

Alan Alberdi

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