El desafío de la N°10 de Boca.

EL DESAFÍO DE LA N°10

Estamos transitando un año que arrancó con un despliegue importante de emociones futboleras. Muchas de ellas tienen que ver con los líderes, los 10 de cada equipo. Daniel Montenegro está en la nebulosa de Independiente, sin saber qué le deparará el futuro; Leandro Romagnoli arranca su primer año como máximo ídolo de la historia de San Lorenzo, y Pablo Aimar sufre por las lesiones constantes que no lo dejan poder volver a vestir la camiseta de River Plate. Sin embargo, existe uno que va más allá de los otros; se cansó de triunfar y  generar la dicotomía de amor-odio en cada lugar donde iba. Ese ser, ese jugador, no es otro que Juan Román Riquelme, quien dejó para siempre la actividad futbolstica, despertando el respeto de propios y extraños. La N°10 de Boca es todo un desafío.

Uno piensa en el nacido en Don Torcuato, e inmediatamente se le viene a la cabeza su camiseta con los números que tanto lo identifican. Pero… ¿qué otros futbolistas tuvieron el honor de vestir esa ‘10’ xeneize llena de historia?

El primero que vistió la casaca post-hemegonía de Román, fue el intrascendente Ezequiel ‘Equi’ González. Llegó al club cedido por parte de una convulsionada Fiorentina en el 2002, pero la mala suerte se hizo carne en el rosarino. Sucede que mientras Oscar Tabárez, DT de la institución, no le dio lugar, la llegada de Carlos Bianchi representaba un aire de esperanza para el joven mediocampista. Eso sí: las lesiones comenzaron a aparecer, sufrió un desgarro en su pierna derecha y una vez recuperado no volvió a ser el mismo. Encima sólo estuvo 6 meses, por lo que, luego de un conflicto de intereses, regresó a Rosario Central, el club de sus amores.

La salida del Equi dejó vacante un número que terminó cayendo en manos de un brasileño: Iarley, campeón del torneo local (con el recordado gol a River) y de la Libertadores 2003, para luego dársela a uno de los máximos ídolos de los últimos años: Carlos Tévez.

De esta manera, el joven campeón de casi todo (obtuvo la Copa Libertadores 2003 con cinco goles, el Torneo Apertura con 8 tantos en 11 encuentros y la Copa Intercontinental frente al Milán) recibía el 2004 con la 10 en su espalda. Después de rechazar una jugosa oferta del Bayern Munich, fue subcampeón del torneo doméstico y de la Libertadores, campeonato donde se recuerda su gol –y la expulsión- en la semifinal frente a River. Terminó el año perdiendo la Recopa (allí marcó el empate pero no pudo convertir su penal en la tanda definitoria) aunque sí ganó la Copa Sudamericana de ese año, donde con un tanto suyo y otro de Martín Palermo, Boca logró vencer al Bolivar. Ese fue su último encuentro, ya que el “Apache” fue transferido al fútbol brasileño luego de contabilizar 110 partidos con el Xeneize, donde logró 38 goles y 4 títulos.

Nuevamente libre, la 10 fue a parar a manos de un colombiano (el único extranjero de esta lista y uno de los pocos en la historia que logró el honor de esa camiseta) por expreso pedido del entrenador Jorge Benítez. Así, Fabián Vargas ganó la Copa Sudamericana del 2004 y 2005 y también la Recopa y el Apertura de este último año. Además, en 2006 volvió a repetir estos últimos dos títulos, por lo que es uno de los jugadores más victoriosos de la era moderna de Boca. Claro, se desempeñó con gran soltura, defendiendo y atacando por igual, rindiendo en todas las posiciones del mediocampo y compartiendo vestuario con jugadores que –hoy- son figuras internacionales. Aunque sólo la usó para el torneo Clausura 2005, este volante polifuncional sería bastante recordado en los años venideros.

Con la llegada del Dream Team de la era Alfio Basile, el ex Independiente, Federico Insúa, se convertiría en el portador de este histórico número, no sin generar polémicas. Claro, su rendimiento fue de menor a mayor y, aunque costó, se ganó la confianza de la gente y logró afianzarse en el 11 de memoria, ganando cuatro títulos, convirtiendo un récord personal de 12 goles en 43 partidos disputados. Sin embargo, con el “Pocho” sucedió algo especial, y es que poco después de meterse en el corazón del hincha a base de rendimientos, en los siguientes años no hubo otro (sin contar a Román) que se gane la camiseta icónica con tanta virtud en su juego.

Es importante aclarar que a partir de la salida de Insúa, hubo varios jugadores que disputaron partidos con la ‘10’ en sus espaldas pero lo hicieron sin pena ni gloria. Fue el caso de Guillermo Marino, volante que jugó 15 partidos con este número pudiendo ganar un torneo si no fuera por el fracaso de Ricardo La Volpe en 2006. Poco después, dejó su camiseta –y su puesto- al conocerse el regreso de Juan Román Riquelme.

En medio de todo ello, el gran interés de Miguel Ángel Russo (DT de Boca en los próximos años) era traer a Leandro Gracián, quien se desempeñaba con un rendimiento superlativo en México. Una vez llegado, y ante las dudas de la posible vuelta de Román, la Copa Sudamericana requería alguien que utilizase la número 10. Ese jugador no fue otro que el ex Vélez, quien sólo lo pudo hacer en la eliminatoria frente a Sao Paulo, donde Boca quedó eliminado con un pobre rendimiento que incluyó al enganche.

Entrando en años de idas y venidas, fueron varios los juveniles que utilizaron la 10. Leandro Paredes y Luciano Acosta lo hicieron en torneos oficiales sin un buen juego. Es más, el primero hoy tiene un rendimiento aceptable en Europa, y el segundo no pudo volver a sus primeras demostraciones recalando en Estudiantes de La Plata para disputar el próximo torneo. Otros que utilizaron la casaca fueron los Nicolás, Blandi y Colazo, Marcelo Cañete y el recientemente lesionado Cristian Pavón, jugadores que sólo tuvieron el gusto en sendos partidos de verano.

Como vemos, la historia marca una situación constante: el estar a la sombra de un gran ídolo. Pasó con Diego Armando Maradona en la Selección, y pasó con tantos otros en muchos lugares del mundo, entonces, ¿cómo no va a ocurrir con el máximo ídolo de uno de los clubes más grandes de Sudamérica?

Algunos traían consigo cierta capacidad organizativa, otros llegaban sin esa virtud. Algunos eran juveniles, otros estaban experimentados en la cuestión. Pero ninguno, desde hace ya más de 5 años, pudo sobreponerse a la presión de la 10 boquense. Por ello será importante ver como se desenvuelve el uruguayo Nicolás Lodeiro, otro que la pidió e intentará desempeñarse con la mayor soltura ante una camiseta que, desde hace varias semanas, despidió a su dueño más querido.