Colombia brilló en su debut: 3-0 a Grecia.

DIA 3: TICONAZO

En una nueva jornada llena de emociones, y vale aclarar, sin errores arbitrales, Costa Rica se encargó de dar el batacazo, derrotando 3-1 a Uruguay con goles de Campbell, Duarte y Ureña. Colombia, mientras tanto, cumplió y venció 3-0 a Grecia. Además, Inglaterra e Italia disputaron el mejor partido del torneo, que terminó con victoria por 2-1 para los Azzurri. Costa de Marfil cerró el día con una remontada memorable contra Japón.

El tercer día mundialista empezó con un partido interesante, al igual que todos los de ésta fantástica Copa del Mundo que se desarrolla en Brasil; El Tricolor arrancó con todo, con James Rodríguez iniciando como volante lateral pero siendo más mediapunta que otra cosa mientras avanzaba el partido. A tan solo 5 minutos, un exquisito doble enganche del gran lateral colombiano, Juan Cuadrado terminó en un gran centro que encontró al otro lateral, Pablo Armero. El jugador del Napoli disparó bajo y contra el palo. Colombia no podía empezar mejor. Que los dos laterales pisen en una misma jugada el área rival, no habla de una casualidad de partido, sino de un estilo. El conjunto griego, mientras tanto, se limitaba a defender con muchos hombres y apostar a la contra. Puro pelotazo, nada de juego a ras de suelo. Con el correr de los minutos, y aprovechando que los de José Pekerman bajaron su intensidad, Grecia creció. Samaras tomó el papel de explosivo y se volvió el único capaz de generar peligro en el área colombiana. Aún así, salvo por un gran disparo de Keko desde el borde del área, David Ospina casi no tuvo trabajo.

En el segundo tiempo, el ingreso de Fetfazidis como lateral derecho se transformó en un medio de llegada para el conjunto griego, que creció por ese sector gracias también al mayor aporte de Torosidis. Pero Colombia nunca dejó de ser más explosivo que su rival. Volcó su juego hacia el sector derecho por el que avanzaba Cuadrado, uno de los mejores jugadores del partido. James se transformó en un lider indiscutible, y rápidamente Colombia selló el encuentro con un tanto de Teo Gutiérrez y otro del propio James, con un exquisito pase a la red.

De una buena actuación del conjunto del noroeste del continente sudamericano, nos mudamos al batacazo dado por un equipo de América Central. Uruguay no es lo que era hace cuatro años. Se quedó varado en el el tiempo. No apostaron a un cambio generacional en ninguna forma y en este Mundial podrían pagarlo caro. Hoy fue la primera advertencia. Iniciaron el partido tocando rápido pero perdiéndola en el medio. Costa Rica, a su vez, uso un esquema que en principio parecía »ultradefensivo»; cinco defensores, tres mediocampistas y un punta. Pues no, nada de defensivo; la proyección por los laterales de Gamboa y Díaz sirvieron para surtir de centros a Ruiz y a Borges, los dos más altos del conjunto tico. Sin embargo, a los 24 minutos, error de Díaz en la marca, falta. Penal. La pegada de Cavani hizo el resto. El juego charrúa mejoró de alguna manera tras ese gol, pero los avisos principales seguían siendo de parte de los costarricenses, que jugaron un primer tiempo arriesgando a maravilloso, con un Campbell imparable, jugando de 9, de 5, de 7, de 8 o de 11, de lo que fuera necesario. Bryan Ruiz agarró la pelota e hizo jugar, y en el segundo tiempo los Ticos dieron vuelta el partido milagrosamente en tres minutos demoledores; a los 54 minutos, gran centro y la pelota cayó a los pies de Campbell, que le pegó con potencia y mucha comodidad. Muslera se queda parado. Costa Rica había empatado el partido. Y no era suficiente. Tres minutos despues, una jugada bastante parecida. Pelota quieta, tiro libre y Duarte se impone ante su marcador para selllar lo que era impensado. Las cosas no podían salir mejor para los costarricenses, que no podían creer lo que habían hecho. Cerca del final, cuando Uruguay ya había hecho un cambio táctico y todos las rotaciones que permitía el reglamento, pero siempre con Luis Suarez en el banco de suplentes, Campbell se lució con una asistencia magnífica y Costa Rica metió un tercero, finalizando una actuación mágica, contundente y principalmente, histórica.

Cuando el sol bajaba en todo Brasil, se produjo el partido más importante de la jornada. Inglaterra contra Italia. Muchos detalles en un primer tiempo lleno de emociones; el conjunto de Prandelli mostró que estaba bien asentado a este nuevo estilo propuesto por el técnico italiano, con toque a ras del piso, abandonando el histórico Catenaccio. En Inglaterra, mientras, se veía una variación posicional notable entre Rooney, Sturridge y Sterling. Para destacar el trabajo de este último, que con tan solo 18 años aportó rapidez, regates y calidad al juego de contra que decidió aplicar Roy Hodgson. El primero en adelantarse fue la selección azzurra, con una jugada muy inteligente y preparada, claramente. Buen pase de Verratti al centro, Pirlo, con toda su clase a cuestas, la deja pasar cuando Welbeck va a quitársela, y Marchisio aparece por detrás, para mandar el balón al fondo de la red. Poco después, el rival realizó una magnífica contra que empezó con un pase de 40 metros a Rooney y éste, colocó un magnífico centro para Sturridge, que escapó por completo a la marca del argentino Gabriel Paletta y solo tuvo que empujar el balón.

En el segundo tiempo, Italia salió más decidido. Candreva enganchó y mandó un centro perfecto a la cabeza de Balotelli, que no había tenido un buen primer tiempo. Inglaterra, sin embargo, mostró mil detalles positivos como para no ser infravalorada en lo absoluto, como la buena comunicación y entendimiento entre Welbeck, Rooney, Sterling y Sturridge y minutos notables de Wilshere y Barkley, dos joyas de la Premier. Italia jugó al ritmo de Pirlo, que brindó una exhibición fantástica.

Para cerrar la jornada, un choque entre asiáticos y africanos. El conjunto marfileño llegaba mucho más que Japón y con más efectividad, pero los problemas defensivos en las marcas y el bajo rendimiento de Yaya Toure empezaron a nivelar la balanza a favor de los Samurais Azules. Al inicio del segundo tercio de la primera parte, llegó el golazo de Honda, que clavó un remate inatajable para Boubacar Barry. Y el segundo tiempo, inició igual; mismo juego asociativo, colectivo, con mucho toque pero pocos tiros. A los 62 minutos, ocurrió algo. Entró el jefe de la manada, Didier Drogba. Su ingreso generó algo en los japoneses, que se vieron desconcertados ante la doble referencia de atacantes marfileños. Los Elefantes los aplastaron en dos minutos por la vía aérea. Aurier, fundamental en el segundo tramo del encuentro mandó primero un centro exquisito para el cabezazo de Bony, y luego otro para Gervinho. Así, Costa de Marfil lo dio vuelta. Tan solo con la mirada, el ingreso y la energía que transmitió su más grande jugador.