Alemania-Argelia 1982.

EL PARTIDO DE LA REVANCHA

Para sorpresa de propios y extraños, la selección de Argelia terminó apropiándose del segundo puesto de su grupo, cuando todos daban como favorito a Rusia para pasar, y hasta a Corea del Sur antes que a los africanos. Probablemente sabiendo que no llegarán más lejos y extasiados por el logro que acababan de concretar, el de clasificar a octavos de final por primera vez en su historia, dieron la vuelta olímpica en la Arena da Baixada, de la ciudad brasilera de Curitiba. En el próximo partido sus rivales serán los temibles alemanes, que van por todo, en un partido con un historial muy particular que se puede resumir en un enunciado: «El partido de la revancha«.

¿Por qué hablamos de revancha entre alemanes y argelinos? Porque durante el Mundial de España 1982 tuvieron lugar 2 hechos muy importantes que marcaron la historia de sus correspondientes juegos locales y de la competición internacional.

El 16 de junio de 1982, en el Estadio El Molinón, de Gijón, se produjo uno de los mayores hitos del fútbol africano. Se enfrentaban los «zorros del desierto» y Alemania, flamante campeón europeo por la primera fecha del Mundial de aquel año. En el partido que estaba preparado para una demostración del gran juego teutón y una victoria fácil, se dio una gran sorpresa: Rabah Madjer abrió la cuenta para los argelinos, a los ’67 empató el siempre temible Karl-Heinz Rummenigge pero sólo un minuto después Lakhdar Belloumi desató la algarabía de su pueblo con un gol que significó la primera victoria de Argelia en su primer torneo disputado. Ni los alemanes ni la prensa internacional podía creer lo recién ocurrido y las críticas fueron feroces. Es el día de hoy que el conjunto germánico solamente perdió 3 partidos en mundiales contra equipos no europeos, y uno de estos fue contra los zorros blancos, una espina clavada en su orgullo.

El torneo siguió, Argelia fue superada por Austria 2-0, mientras que Alemania le ganó a Chile 4-1. El «wunderteam», como es conocido el equipo austriaco, quedaba primero y al borde de la clasificación, mientras que los rivales de la primer fecha, que protagonizaron la primer historia de este cruce de revancha, deberían definir su suerte en la última jornada.

El 24 de junio, en la ciudad de Oviedo, Argelia derrotó por 3-2 a Chile y terminó su participación en la fase de grupos con unos sorpresivos y excelentes 6 puntos. Al otro día iban a jugar Alemania y Austria y los africanos se veían con muchas chances de pasar. Y no era para menos, ya que la mayoría de los resultados lo daban como clasificado: cualquier victoria austriaca, empate o victoria germana por más de un gol. Cuando se dio a conocer la noticia de que con el 1-0 alemán los 2 equipos clasificarían sin tener que sufrir en un partido emocionante y con muchas chances de gol por lado, comenzaron las suspicacias.

Al día siguiente, el 25 de junio, en Gijón, se dio el esperado partido, ante la atenta mirada de todo Argelia, el mundo, y 42 mil personas que habían pagado su entrada para ver un encuentro vibrante. Finalmente, y como muchos esperaban, fue una aberración al fútbol, con un gol tempranero de Horst Hrubesch y una pasividad increible que desató la furia del público, que comenzó a gritar «Argelia, Argelia» y arrojar monedas al campo de juego como una metáfora de que el partido estaba arreglado. A la noche miles y miles de fanáticos, que se sentían indignados por lo ocurrido, sumado a los argelinos que viajaron a España y vieron como su chance de acceder por primera vez a la siguiente fase se desvanecía en medio de un partido signado por la corrupción, se acercaron al hotel donde concentraban los alemanes para protestar durante muchas horas.

«No lo hemos olvidado. Hablamos todo el tiempo de ese partido de 1882, la historia se repetirá 32 años después. Es una alegría indescriptible y lo hemos merecido sin duda alguna. Argelia ha hecho un partido heroico. Hemos tenido un regalo enorme, que hemos buscado con abnegación y generosidad. Es bello ver un equipo que lucha así», dijo Vahid Halilgodzic, el técnico de los zorros. Además de la triste e inmerecida eliminación argelina, este hecho tuvo otra consecuencia y es que a partir de ese Mundial, los partidos correspondientes a la última fecha de la fase de grupos se empezaron a disputar en simultáneo, para así evitar cualquier arreglo o beneficio por saber el resultado del encuentro anterior.

Cuando el martes se vean las caras por los octavos, los alemanes querrán recuperar el orgullo perdido en aquella histórica derrota, y los argelinos querrán vengarse de aquella maniobra que dejó a una gran generación de futbolistas sin su merecido premio.